La llamada cuarta transformación activó su cronómetro. Andrés Manuel López Obrador se convirtió oficialmente en Presidente ayer a las 11:20 horas.

La ceremonia de traspaso de poderes culminó un largo camino que el político de izquierdas comenzó en julio de 2005 y que incluyó dos intentos fallidos de hacerse con el poder.

Más de 13 años después, y al fin con la banda tricolor sobre el pecho, el líder de Morena dibujó en su primer discurso un proyecto que pretende enterrar décadas de neoliberalismo.

“La crisis de México se originó no sólo por el fracaso del modelo neoliberal aplicado en 36 años, sino también por el predominio de la más inmunda corrupción pública y privada… Lo digo con realismo y sin prejuicios, la política económica ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país”.

Sin derecho a fallar

El primer mensaje desde la tribuna de la Cámara de Diputados de San Lázaro, fijó su hoja de ruta para su gobierno. Fue un largo discurso que abarcó desde su programa social hasta la promesa de poner fin al fracking y a los transgénicos.

No obstante, en el centro del mensaje está la promesa de poner fin a la corrupción y dar un cambio ejemplar en el reflejo que el poder da a la ciudadanía en este país, acostumbrado a ver a políticos rodeados de opulencia y riqueza.

“Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y la minoría que ha lucrado con el influyentismo”, afirmó el Mandatario. Minutos después agregó: “¡No tengo derecho a fallarle al pueblo de México! Nada material me interesa y no me atrae la parafernalia del poder. Soy consciente de la gran expectativa que tienen los mexicanos”.

Este mensaje fue en alusión al señalamiento recibido antes de llegar al Congreso de la Unión, en el que un ciclista se emparejó al paso de su automóvil Jetta color blanco, quien le comentó a la ventanilla “No tienes el derecho a fallarnos”.

“No inicia un cambio de Gobierno, es un cambio de régimen político. Una transformación política y ordenada, pero al mismo tiempo pacífica y radical”, siguió.

‘Momento estelar’

A pocos minutos de iniciar su gestión, López Obrador se autoproclamó protagonista de un momento estelar de la historia de México, en el que prometió convertir la honestidad y fraternidad en forma de vida y gobierno.

El líder de Morena arrancó su discurso con un breve agradecimiento a Enrique Peña Nieto por no haber intervenido “como hicieron otros presidentes” en las elecciones.

Sin embargo, no fue ese el mayor gesto que el nuevo mandatario tuvo con su antecesor, quien deja la presidencia con una aprobación del 20%, escuchó a López Obrador prometer inmunidad para su gestión, marcada por los escándalos de corrupción en su gabinete y en algunos exgobernadores de su partido.

“Esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie porque no apostamos al circo ni a la simulación. Si abrimos expedientes, nos dedicaríamos a buscar chivos expiatorios.

“Tendríamos que empezar por los de mero arriba en el sector público y privado. No habría juzgados ni cárceles suficientes. Meteríamos al país en una dinámica de fractura”, dijo el Presidente, quien pidió a la ciudadanía poner punto final y comenzar una nueva historia.

‘Me canso, ganso’

López Obrador dedicó buena parte de su discurso de posesión para comprometer obras como el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y la reconformación de la Base Aérea de Santa Lucía.

“En tres años estará funcionando, me canso, ganso, además del actual aeropuerto”, prometió. También destacó medidas que quiten privilegios a funcionarios públicos.

Más tarde, durante su discurso en el Zócalo capitalino, reiteró su compromiso de no fallarle al pueblo de México.

“Les pido apoyo, porque reitero el compromiso de no fallarles, primero muerto que traicionarles. Pero no empecemos con ese dramatismo, mejor pensemos que por encima de todo, vamos a salir bien. “Actuemos con optimismo, y con alegría, porque tenemos la dicha enorme de vivir tiempos interesantes, estamos ante un momento especial en la historia.

“Entre todos empezamos a construir la justicia y la felicidad que nuestro pueblo merece y una nueva vida para nuestra gran nación”, expresó el presidente Andrés Manuel López Obrador. (Con información de Agencia Reforma)

‘El mundo’, su testigo

Agencia Reforma, Ciudad de México.- De manera discreta, presidentes, embajadores, representantes diplomáticos y hasta un rey llegaron a México como invitados de honor para atestiguar la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador, pero también para fortalecer los pactos internacionales, retomar las relaciones diplomáticas y recordar los diferentes compromisos de México con el mundo.

Entre los invitados destacó la delegación de Estados Unidos, encabezada por el vicepresidente Mike Pence, funcionarios de alto rango como Kirstjen Nielsen, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, e Ivanka Trump, hija del presidente Donald Trump; en suma con representantes de Asia, Europa, Oceanía y Latinoamérica, entre ellos el rey Felipe VI de España, los presidentes y representantes de Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Perú, Guatemala, Honduras y El Salvador, entre otros.

Los que causaron revuelo fueron Miguel Díaz-Canel, Evo Morales y Nicolás Maduro, presidentes de Cuba, Bolivia y Venezuela, quienes sostuvieron un encuentro durante la comida preparada por López Obrador para sus invitados.

Pese a las protestas en su contra y la presentación de una lona en el Congreso exhibida por la bancada panista que reiteraba que “no era bienvenido” en México, Maduro aseguró que el arribo de López Obrador a la Presidencia “escribe una página brillante en la historia de los pueblos que luchan por la autodeterminación”. Su visita no causó más polémica, ya que no llegó a la toma de protesta, pero sí fue recibido por el Presidente en Palacio Nacional, donde sí sostuvieron un breve encuentro.

Por su parte, López Obrador firmó como Presidente el primer acuerdo de su mandato con el que se suma a los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras en la creación del plan de desarrollo para Centroamérica. Después de la comida que ofreció el tabasqueño, firmó el documento previamente signado por los mandatarios de los países del Triángulo Norte de Centroamérica, enfocado en buena medida a la atención de la crisis migratoria que se enfrenta en la actualidad.

Planta oposición freno a ‘dictadura’

Agencia Reforma, Ciudad de México.- La llegada de López Obrador a la Presidencia también tuvo momentos de tensión y llamados al respeto.

Al fijar la postura del Partido Revolucionario Institucional en San Lázaro, René Juárez Cisneros dijo que “México no puede ser conducido con ocurrencias ni caprichos”, criticó la cancelación del NAIM y reprochó la “perversión” de la consulta popular con los dos ejercicios realizados.

El coordinador parlamentario y exlíder nacional priista advirtió que no van a aceptar a los superdelegados, que son una incubadora de candidatos para las próximas elecciones y reiteró que “los 30 millones de votos no hacen infalible a nadie”.

Por su parte, el senador Mauricio Kuri advirtió a nombre del Partido Acción Nacional que la omnipresencia del Estado no es la solución, es el problema y reiteró que “no hay cabida para la instalación del virreinato”, a la par de que los legisladores panistas señalaron que no permitirán que México sea gobernado con un sistema que promueva la dictadura, como en Venezuela.

Asimismo, Miguel Ángel Mancera pidió a AMLO en nombre del Partido de la Revolución Democrática respetar el federalismo porque la gente no quiere más violencia, corrupción e impunidad. También dijo que esperan el cumplimiento de todas las promesas de campaña, mientras los diputados del PRD levantaron cartulinas en contra del gasolinazo.

Con Información de Zócalo